Si tratta di un murale col viso del Che Guevara nel quartiere di San Giovanni a Teduccio, a Napoli. L’opera, recentemente completata, è una creazione dell’artista Jorit Agoch, e ha come sopporti le pareti laterali di due edifici di dieci piani.  Jorit, un artista dei graffiti originario di Napoli, ha impiegato 40 giorni per finire il murale che copre una superficie di 700 metri quadrati. Secondo lui, è il murale “più grande del mondo” che si è fatto sul Che Guevara.

Cuento de un viaje a Venezuela en 1963

Mi encuentro con el Che
di Roberto Savio

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En el 1963   hize un viaje a Venezuela. Era entonces un joven reportero para una revista italiana, Rinascita, y al entrevistar el Presidente Betancourt este me habló de como estaba muy preocupado, como socialdemócrata, del surgimiento de una guerrilla en Venezuela. Me opuse entonces a buscar su líder, que era Petkoff, y no pude dar con el. Pero hablé con simpatizantes, y de allá surgió  una encuesta con los campesinos que eran los que Petkoff quería enrolar, siguiendo el modelo cubano.

Llegué a la conclusión que la realidad era profundamente distinta y que la guerrilla no iba a tener éxito. De Venezuela viajé a Cuba, donde conversando con varias personas le conté de mi encuesta venezolana, y de mi convicción que la experiencia de Cuba no se iba a replicar, cosa que no le gustò a varios de mis interlocutores.

Estaba alojado en el hotel Nacional, y mientras dormía me desperté por unos insistentes golpes a la puerta. Eran las dos de la mañana. Era un miliciano, en uniforme verde olivo, que me dijo que el Comandante Guevara quiera verme. Me vestí, y el miliciano me llevo al Ministerio de Industria, del cual el Che era ministro.

El edificio estaba totalmente pagado, menos el ultimo piso. El miliciano le dijo a otro miliciano de guardia que me esperaba el Che, y subimos al ultimo piso, donde otro miliciano me llevó al despacho del Che, y me anunció, y me dijo de entrar. Entre en el despacho, y me encontré en una gran cuarto, forrado de madera tropical, y una larga mesa llena de una cantidad de papeles, donde estaba sentado del otro lado el Che.

El Che se levantó y me dijo: “ Y porque la guerrilla en Venezuela va a fracasar?” Y se dio cuenta que yo estaba desconcertado, y me dijo: “ Antes que todo, a este hora nos va a venir bien un café”. Abrió la puerta y le dijo al miliciano que nos llevara dos cafés. El miliciano apareció rápidamente con una bandeja con los dos cafés, y se dirigió hacia  el Che, el cual le dio: “ pero chico, los huéspedes primero”. El miliciano se acercó a mi lado izquierdo, y giró la bandeja hacia mi. Al hacerlo, la metralleta que tenia colgada en su espalda derecha, vino a dar con mi sien izquierda. Un reflejo instintivo me hizo dar un brinco, y golpear la bandeja.

Y, con mi horror, las dos tazas de café rebotaron sobre la mesa, manchando una increíble cantidad de papeles, tantos que si hubiese querido hacerlo, no lo hubiera logrado. Quedé paralizado, y el Che me dijo” Finalmente, llega una persona que de un solo golpe me elimina tantos papeles”.. Y allá le tomé un gran cariño. Conversamos hasta las cuatro de la mañana. Por cada explicación que le daba al Che, este se demostraba no convencido, y me pedía mas detalles. Nunca aceptó ninguno de los argumentos  que le elencaba, y me quedé con la impresión de una persona de extraordinaria calidad humana, pero muy obsecada. Al final el Chè me regalo un libro de el, “ La guerra de guerrilla”, con una dedicatoria que decía: “A Roberto Savio, en recuerdo de una extensa noche de verano, sin pretensión de indoctrinacion, el Che”.

Pasaron muchos anos. Yo hice en el 1973 una larga encuesta  de tres episodios  de una hora sobre el Che y su muerte, que la Televisión Italiana, para la cual trabajaba como corresponsal jefe en America Latina  destruyo, transmitiendo en su lugar dos episodios de 50 minutos, totalmente diferentes, pero usando mi material, y my nombre. Cuando protesté porque se había usado mi nombre, me despidieron. Mi encuesta estaba hecha solo de entrevistas, mas de cien, hoy imposible de realizar, desde la única que dio el Secretario del Partido Comunista de Bolivia, Mario Monje, al sargento Mario Terán  que mato al Che en la Higuera, al Ranger americano que entreno' a los soldados de la contraguerrilla, Sheldon, al jefe de los servicios de inteligencia americana en Bolivia, Holleeder, a Salvador Allende. Y de allá no me ocupé mas del Che.

Un día, mi secretaria (mientras tanto había creado la Inter Press Service, en el 1964, y  la despedida de la Rai me había permitido  ocuparme a tiempo completo de la agencia), me anunció la visita de un diputado venezolano, del cual desgraciadamente no recuerdo  el nombre. Mientras le preguntaba que era lo que quería, se abre la puerta y el diputado me dice: “Oye chico, que mañana  difícil nos hiciste pasara con el Che”, como si esta hablara de algo que había pasado hace poco. Resulta que la mañana que me fui a las cuatro, el Chè fue a una casa donde estaba alojada una delegación de la guerrilla venezolana, y los despertó, y les dijo” Ha estado aquí un tano, que me ha presentado una serie de razones por las cuales la guerrilla va a un fracaso”. Y les fue elencando todas mis razones, y pidiéndoles que las contestaran. Y el diputado me dijo: “fue una mañana difícil, porque estabas bien informado, y  con argumentos reales”.

Descubrí' así' que el Che , lejos de estar obcecado,como había pensado durante tantos anos,   había registrado todos mis argumentos, y los había usado para chequear con los guerrilleros venezolanos que tenían como respuesta. No me queda ninguna duda que el Che creía en la guerrilla. Pero escuchaba, y mucho mas de lo que daba a ver.

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